Esta frase popular ha hecho estragos silenciosos en la población canina y felina.
Un "poquito" de chocolate puede causarles la muerte; un "poquito" de alcohol puede provocarles un fallo hepático o un paro respiratorio. Y si lo analizamos detenidamente: ¿qué es realmente "un poquito"? ¿Qué cantidad es poca o mucha para un organismo distinto al nuestro?
Me quedo con esa palabra —un poquito— para reflexionar sobre lo subestimada que está la nutrición animal. Ha sido tratada casi como una caja negra, cuando en realidad es ciencia puramente biológica.
Es hora de dar el paso. Como tutores responsables nos toca romper mitos, informarnos y tratar la salud de estos seres con el respeto y el amor que merecen.
El bienestar animal no empieza en los juguetes ni en los accesorios: empieza en su plato.
Simplemente: ámalos, aliméntalos sano.